Misión Valores

Colegio Salesiano Hermano Gárate
Salesianos Ciudad Real
San Juan Bosco
Misión
Identidad

Salesianos Ciudad Real

 

Un poco de historia.

Hace más de 50 años que los Salesianos están presentes en Ciudad Real capital. El inicio fue en el año 1962 en la Escuela-Hogar Sto. Tomás de Villanueva, con la carga y fama que de antiguo hospicio provincial había tenido, se quería ser presencia de una nueva realidad, apostando fuerte por la promoción de los jóvenes pobres y huérfanos, no sólo de la capital, sino también de la provincia y de otros lugares. La apertura a la juventud ciudadrealeña rompió los moldes antiguos para acoger alumnos externos, junto con el internado que mantenían, y mostrando su oferta social a través de aulas de educación básica y profesional, con talleres de mecánica y carpintería, imprenta, etc. Su mejor carta de presentación lo constituían las fiestas en torno a D. Bosco y María Auxiliadora, con una gran verbena en el patio del colegio, el cine dentro y fuera del colegio, el bar de antiguos alumnos, las excursiones, los deportes…

A punto de coger las maletas, y dejar Ciudad Real, a los 25 años de su llegada, los Jesuitas ofrecieron el colegio Hermano Gárate que tenía condiciones parecidas a la tarea que se estaba desarrollando. Llegó el traslado. La historia salesiana de los comienzos se repetía. Como D. Bosco que, antes de instalarse en el definitivo lugar de sus sueños, tuvo que cambiar varias veces de lugar, “a semejanza de las coles que se transplantan para que se hagan grandes y hermosas”, según la comparación que hacía su colaborador, el teólogo Borel, a los desorientados muchachos del Turín industrial.

En la Actualidad.

El actual Colegio salesiano Hermano Gárate acoge a niños y jóvenes de edades comprendidas entre los 3 y los 22 años (algunos más): Desde Infantil y Primaria con una línea en cada sección, Secundaria con tres, las cuatro ramas de Bachillerato y Ciclos Formativos de Grado Medio y Grado Superior en Formación Profesional Específica, con especialidades de Administrativo, Electricidad y Electrónica, más dos cursos de Programas de Formación Profesional Básica (FPB). Casi 1.300 alumnos y un plantel de más de 70 profesores conforman el conjunto escolar de esta Obra salesiana.

Por otro lado, se atiende también la Iglesia de San Ignacio, en la céntrica plaza de El Pilar, animando diversas plataformas de educación en el tiempo libre como son: el Club Deportivo Don Bosco, el Centro Juvenil Pozo Don Gil y el Chiquicentro “Don Bosco”. Con la ayuda de numerosos colaboradores seglares, los salesianos ofrecen un amplio abanico de posibilidades formativas y actividades para el tiempo de ocio y diversión con talleres, excursiones, campamentos, etc., siguiendo el estilo de su fundador.

La Familia Salesiana de Ciudad Real está compuesta por otros grupos como la Asociación de Antiguos Alumnos del colegio, la Asociación de María Auxiliadora, un grupo incipiente de Cooperadores y un abundante número de colaboradores y bienhechores, según los diversos ámbitos y tareas que realizan.

D. Bosco sigue fascinando a los jóvenes y al pueblo sencillo por las simpáticas anécdotas de su vida, sus magistrales dotes educativas, su atracción y simpatía para hacer de cada educando una persona honrada y con valores, desde sus opciones de fe y de vida, de ahí que fuese declarado “Padre y Maestro de la Juventud” por Juan Pablo II en el año 1988, centenario de su muerte.

Con ALEGRÍA, el pasado año 2012 celebramos tres grandes acontecimientos:

  • El primero, el 50º Aniversario de la llegada de los salesianos a Ciudad Real, en la residencia de Sto Tomás, antiguo hospicio.
  • El segundo, 25º Aniversario del relevo de los salesianos a los jesuítas en hoy: COLEGIO SALESIANO HERMANO GÁRATE, o como todo el mundo llama cariñosamente «LOS GÁRATES«
  • Y el tercero y quizá el más importante de todos, la visita de la Reliquia de San Juan Bosco a nuestra casa Salesiana de Ciudad Real.

San Juan Bosco

San Juan Bosco fue declarado «Padre y Maestro de la juventud» por Juan Pablo II. Una vida entera dedicada a los jóvenes más pobres, para llevarles el amor de Dios.

El muchacho del sueño.

Juan Bosco nace el 16 de Agosto de 1.815 en I Becchi, un caserío de Castelnuovo, cerca de Turín, ciudad del norte de Italia, en el seno de una familia de pobres campesinos. Queda huérfano de padre a los dos años. Su madre, Margarita Occhiena, saca adelante a sus hijos con suavidad y energía. Ella enseña a Juan a trabajar la tierra y a ver a Dios en la hermosura de las cosas.

Un misterioso sueño marcó la vida del pequeño Juan desde los nueve años. Su ideal fue ser sacerdote para dedicarse a los niños y a los jóvenes más pobres y abandonados. Por ellos trabajó y estudió desde su adolescencia. Aprendió juegos y malabarismos en las ferias de los pueblos para después entretener, a la vez que hacía de catequista, a sus compañeros y amigos. Trabajó en varios oficios para pagarse los estudios en el seminario. Se ordenó sacerdote el 5 de Junio de 1.841.

     

Don Bosco, joven sacerdote de 26 años, llega a Turín en 1841. Don José Caffaso, su Director Espiritual, le da este Consejo: «Camina y mira a tu alrededor». Es así como explora la miseria humana y ésta lo sacude con fuerza. Los suburbios de la ciudad, en plena revolución industrial, son hervideros juveniles, focos de vicio y de peleas, verdaderas zonas de desolación: adolescentes ociosos y aburridos vagabundean por las calles, muchos de ellos huérfanos que venían a la ciudad a ganarse la vida. Las cárceles, de las que era capellán, causan en Don Bosco una impresión sobrecogedora. Sale de ellas totalmente decidido: «Como sea, debo hacer lo imposible para evitar que encierren en ellas a chicos tan jóvenes”, decía.

Viendo la situación de los chicos: hambre, falta de amigos y solidaridad, sin sentido de su propia vida,… e insatisfecho de los modelos que ve a su alrededor, intenta escribir el Evangelio de las Bienaventuranzas para los jóvenes, sobre todo para los más pobres.

Apóstol de los jóvenes.

El 8 de diciembre de 1841 acoge a Bartolomé Garelli, el primer chico de la calle. A los tres días tiene consigo a 9; seis meses más tarde a 80. Así nace el Oratorio salesiano. Más de uno de aquellos mismos chavales que encuentran en Don Bosco un padre y un maestro quieren «llegar a ser como él». Y así nace la Congregación Salesiana con el nombre de Sociedad de San Francisco de Sales. En otoño de 1853 empiezan a funcionar en Valdocco los primeros talleres. Don Bosco es el primer maestro.

Por dedicarse a educar a los muchachos que no podían estudiar renunció a llevar una vida cómoda y tranquila. Sufrió atentados y enfermedades que le pusieron varias veces en peligro; las amenazas fueron frecuentes y hasta le tomaron por loco. Pero sabía que contaba con la ayuda de Dios y siguió adelante con su obra a favor de los jóvenes.   

El 26 de enero de 1854 nace oficialmente la Congregación Salesiana. Diez años después se pone la primera piedra del Santuario de María Auxiliadora en Turín-Valdocco, dedicado a la Virgen, a la que siempre sintió compañera y ayuda en su camino. Ocho años más tarde inicia Don Bosco el “monumento vivo de la Virgen”: el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (Salesianas), junto con María Mazzarello. También fundó los Cooperadores Salesianos, tercera rama de la Familia Salesiana.

San Juan Bosco, es el santo de la juventud, el amigo de los jóvenes. Con su sistema educativo, el Sistema Preventivo, basado en la razón, el amor y la religión, muchos encontraron la felicidad y aprendieron a ser “buenos cristianos y honrado ciudadanos”, lema que resume el ideal educativo de los salesianos. Algunos, como el joven Domingo Savio, han sido reconocidos santos.

Don Bosco muere al amanecer del 31 de enero de 1888. A los salesianos que están en torno a su lecho les dice sus últimas palabras: «Quereos como hermanos… Haced el bien a todos, el mal a nadie… Decid a mis muchachos que los espero a todos en el Paraíso

El 1 de abril de 1934, Pío XI, que tuvo la dicha de conocerlo personalmente, lo proclamó Santo. En el centenario de su muerte, Juan Pablo II lo declaró y proclamó Padre y Maestro de la Juventud.

Misión

Nuestra misión, dentro de la Iglesia, es la educación y la evangelización de los jóvenes. El proyecto educativo pastoral que queremos realizar en todas nuestras obras está orientado a la promoción integral de la persona del joven y sus raíces son el humanismo cristiano.

Nuestras Constituciones lo expresan así: “Fieles a los compromisos heredados de Don Bosco, somos evangelizadores de los jóvenes; tenemos cuidado especial de las vocaciones apostólicas; somos educadores de la fe en ambientes populares, sobre todo con la comunicación social, y anunciamos el Evangelio a los pueblos que no creen” (Art. 6).

Extendidos por todo el mundo, trabajamos en 128 países, ejercemos nuestra acción en Centros Juveniles, Colegios, Escuelas de Formación Profesional, Parroquias, Centros de asistencia a marginados, Escuelas de Formación del Profesorado, Universidades,  Residencias,  Misiones, centros de comunicación social y otras presencias al servicio de la juventud.

Los Salesianos de Don Bosco somos unos 16.700 repartidos por los cinco continentes y distribuidos en 95 Inspectorías o Provincias religiosas.

De ellos, la obra de Don Bosco en España cuenta con unos 1.300 salesianos, distribuidos en seis Inspectorías o Provincias Religiosas: Barcelona, Bilbao, León, Madrid, Sevilla y Valencia,. Vivimos en comunidades, 155 en España, desde las que nos dedicamos a la educación y evangelización de los jóvenes, preferentemente de las clases populares.

Identidad

Los Salesianos somos una congregación de religiosos pertenecientes a la Iglesia Católica, fundados por San Juan Bosco. Nuestro nombre oficial es Sociedad de San Francisco de Sales, pues Don Bosco (así nos referimos familiarmente a nuestro Fundador), eligió a este santo como modelo por su amabilidad y pasión evangelizadora. Comúnmente se nos conoce por Salesianos de Don Bosco (SDB) o simplemente Salesianos. Nuestra Congregación está formada por salesianos sacerdotes y salesianos laicos.

El artículo 2 de nuestras Constituciones dice: “Los salesianos de Don Bosco (SDB) formamos una comunidad de bautizados que, dóciles a la voz del Espíritu, nos proponemos realizar, en una forma específica de vida religiosa, el proyecto apostólico del Fundador: Ser en la Iglesia signos y portadores del amor de Dios a os jóvenes, especialmente a los más pobres. En el cumplimiento de esta misión encontramos el camino de nuestra santificación”.